martes, 29 de abril de 2008

Eterno retorno (parte uno) by Logan



Cruzo el umbral de mi casa y lo primero que me percato es del aroma. Perfume de mujer. Elegante, dulce, suave… caro… no es cualquier perfume… es… SU PERFUME. La opresa se apuntala en mi cerebro. Siento que mi corazón se pone a mil, trata de salirse de mi pecho reventando mis maltrechas costillas. Duele con un infierno. No importa. Nada, nada importa, es como si mi vida dependiera de este momento. Solo existe su perfume, en mi casa, ahora. Cojeando corro a la escalera mientras el halo dulce del perfume hace que mi corazón se me vuelva un nudo y mis testículos se encojan, el peso de heridas de guerra no sanadas. En las batallas del amor siempre he tenido las de perder. La mierda. Tardas años en reprimir los sentimientos, ahogándolos en whisky, y todo el esfuerzo se va a garete cuando algo o alguien los trae de vuelta. Son como una herida infectada que se abre pronto y supura un pus venenoso que te envejece mil años en tres segundos. Pero nada importa. Es ella. Ella estuvo aquí. AQUÍ. A la mitad de la escalera noto que el perfume es mas fuerte. Y cuando me doy cuenta de que… Ella NO ESTUVO AQUÍ.. sino que Ella ESTA aquí. El desconcierto es suficiente para hacerme resbala y tropezar con el último escalón. Mis manos intentan parar el golpe. Un golpe insignificante, pero que en mi estado implica sus buenas oleadas de dolor. El estruendo es fuerte, pese a ello me parece oír, quizás es mi imaginación alterada, un suspiro. Entro a la habitación, sudando en parte por el esfuerzo, en parte por el dolor y en parte por la emoción de verla nuevamente. Mi mano izquierda tiembla, necesito tomarme algún calmante, pero trato de guardar las apariencias. Me apoyo en la el marco de la puerta de mi habitación. Trato de parecer un galán de cine negro, no creo que lo logre. El tiempo, de alguna forma se detiene.

Mi casa esta completamente a oscuras, la ventana tiene las cortinas corridas y ella esta sentada al lado de la ventana, iluminada solo por las luces de los faroles de la calle. Su perfil melancólico me recuerda el de Isabelle Adjani. Algo dentro de mi quiere llorar. No puedo evitarlo pero me quedo mirándola, resignado al tiempo y al abismo que el destino urdió entre nosotros. Ella sabe que estoy aquí, pero se toma su tiempo en girar su rostro. Levanta su mano y noto que en su mano hay una copa de vino y una botella en la mesa contigua. Nos miramos a los ojos, el tiempo no la ha tocado, pero su mirada es diferente, triste. Demasiado triste para ese hermoso rostro.
-No sabia que bebías vino. – Disparo - Tu que te jactabas que jamás habías probado alcohol.
- Algunas personas cambian – Dice esto despreocupadamente, mientras sigue observando la calle, pero con una ligera inflexión de reproche en el “algunas”.
-En todo caso, no me parece ilógico que tomes vino, es tan elegante como tu. – Me tiro a galán. Esto es como intentar escalar el everest. Por lo menos se ríe. Y me mira fijamente. – No has cambiado nada nena. Nada de nada. – No sé porque mi voz en vez de sonar alegre o ganadora, suena triste… demasiado triste.
- Y tu… – me dice levantándose- Tu has envejecido demasiado. – Deja la copa en la mesa y se acerca a mí.
- He… - le digo nervioso – yo estoy de maravillas.

Pone su mano encima de mi pecho, siempre le gusto sentir como sonaba mi corazón. Me acaricia el pecho encima de la ropa. No sé si abrazarla o besarla o ambas cosas. El temblor de mi mano izquierda no cesa, pero ella no lo ve. Necesito un calmante.

-¿Estas seguro que esta bien?
-Claro… soy todo un roble.
-¿Y que es esto…?- Deja la palabra en el aire. Y ya es demasiado tarde para apartar su mano de mis costillas. Las presiona con alevosía. El grito que lanzo se debe de escuchar hasta en la puta china. Me doblo en un espasmo de dolor.
-Maldita sea! Mujer… - le grito con rabia. Trato de sostenerme, pero mis rodillas se sueltan.
-Deja de fingir Sagardia. – Me grita a su vez. Toma mi mano y me tira de forma que trastabillando caigo en la cama hecho un novillo. - ¿Crees que hubiese venido de otra forma?
Le miro con un poco de odio desde la cama, mientras trato de alcanzar el frasco de calmantes del velador.
-¿Entonces para que mierda viniste? ¿A jugar de enfermera?- Se yergue en toda su altura, me arranca el frasco de calmantes, saca una pastilla y me la mete en la boca antes que pueda decir nada.
-Vine porque no creí que fueras capaz de caer tan bajo – Me mira con rabia – No creí que fueras tan tonto para dejarte caer en este estado.

La miro medio atragantado por la pastilla que me ha dado a tragar. Y solo atino a eso mientras trato de no ahogarme con la puta pastilla.
Me incorporo, lentamente, mirándome ella con recelo y le doy un beso. Eso desata todo. Comenzamos a besarnos apasionadamente. Me quita lentamente mi camisa y pasa sus dedos por las cicatrices de mis heridas. Besa mi pecho lentamente y cuando creo que soy el hombre mas afortunado del mundo, que esta noche si tendré un polvo feliz con mi ex nena, el calmante hace su trabajo y me consume la oscuridad.
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Esta es una historia original de Logan. No tiene que ver con el universo HP pero me pareció interesante publicarla.
¿Les gustó? si es así, dejen sus comentarios.
Se viene segunda parte.

4 comentarios:

Karix | 29 de abril de 2008, 20:22

Maldito Licántropo!!!
TE QUEDO LA RAJA
Y ES VERDAD...
ME ENCANTOOO...
QUEDE METIDA CON LA HISTORIA...
ESOP
QUE MAS DECIR... SI TA WEEEEEENA...
NO MIENTO...

Mad Aristocrat | 30 de abril de 2008, 6:51

Como dije anteriormente.
A mi me encantó. Nada que decir.
Diez deditos virtuales y espero la continuación!!!!!
n_n

lady_danielle | 30 de abril de 2008, 12:39

Uy!... es q... es q...

Debería escribir una novela sobre eso :O!...

Quedé demasiado metida. ¿Quién es ella?. ¿Por qué lo fue a ver?. ¿Por qué tantas heridas?..

Quiero saberlo!!!!...

Asi que espero la continuación!

Mc O | 30 de abril de 2008, 19:25

me ha gustado mucho, es fluido y rico en escenas atrapantes (ok...tres, pero son muy buenas), espero sinceramente que lo continues.

preguntaba si leias a kundera, no solo por la alusion del titulo (me recordo la insoportable levedad del ser en contraparte al eterno retorno)sino tambien por la forma de desarrollar la historia.
realmente muy atrapante.

(notese la supresion de nº3, que solo quiere saber como diablos se puede romper las costillas y tener el olfato tan bueno...yo sinceramente ya no la entiendo, nº2 esta en terapia...nº4 aun no vuelve)

saludos desde fin de mundo