sábado, 4 de julio de 2009

Una vida de poemas: Teresa Wilms Montt



Ayer fui a ver una interesante película Chilena. Una obra cinematográfica que nos relata la vida de una mujer rebelde, profunda, con un particular sentido de la pasión y un amor enorme por todo aquello que se alberga en las palabras.

Teresa Wilms Montt, poetisa Chilena del s.XX, nació en Viña del Mar el año 1893 y murió en Paris a los 28 años de edad.

Tuvo una vida digna de novela. Se casó a la edad de 17 años y fue sentenciada a causa de su infidelidad a vivir para siempre en un convento encerrada. De ahí no fue nadie más ni nadie menos que Vicente Huidobro- célebre poeta Chileno- quien la rescató, manteniendo con ella después de eso una relación que muta del amor a la fraternidad. Un amor encerrado que luego se transforma en un hondo cariño de hermanos.


Su obra es reconocida por cierto contenido erótico revolucionario para la época. Además de hablar contra la religión. Para la sociedad chilena de esa entonces su actitud avasalladora era una constante cruz que debía ser enterrada en su espalda. Una mujer de buen estatus social no podía ser como ella. No podía tener la cabeza envenenada por todos esos pensamientos.


Me gustó la vida de Teresa. Por alguna extraña razón la humanidad tiende a encontrar belleza en la tragedia. Una mujer hermosa que pierde todo y sólo se queda con sus manos escritoras como único consuelo. Una madre que se queda sin sus hijas y que ni aún el recuerdo de ellas puede hacer algo más que atormentarla. Una romántica que se ve abandonada en el idílico camino del amor y que luego dice que nunca estuvo enamorada, cuando la verdad es que amó muchísimo.


La tragedia de una poeta que fue símbolo de lucha en una sociedad machista. Mujer que en su agonía constante dejó algo al mundo, con sus palabras, con su historia, con su diario....


La película "Teresa" es absolutamente recomendable si tienes en tu interior fibras sensibles de un alma romántica.


Y la poesía de Teresa es algo que se debe leer... como testimonio de un amor por el arte arraigado en un alma condenada.


BELZEBUTH
Mi alma, celeste columna de humo, se eleva haciala bóveda azul.
Levantados en imploración mis brazos, forman la puerta
de alabastro de un templo.
Mis ojos extáticos, fijos en el misterio, son dos lámparas
de zafiro en cuyo fondo arde el amor divino.
Una sombra pasa eclipsando mi oración, es una sombra
de oro empenachado de llamas alocadas.
Sombra hermosa que sonríe oblicua, acariciando los sedosos
bucles de larga cabellera luminosa.
Es una sombra que mira con un mirar de abismo,
en cuyo borde se abren flores rojas de pecado.
Se llama Belzebuth, me lo ha susurrado en la cavidad
de la oreja, produciéndome calor y frió.
Se han helado mis labios.
Belzebuth. Ha pasado Belzebuth, desviando mi oración
azul hacia la negrura aterciopelada de su alma rebelde.
Los pilares de mis brazos se han vuelto humanos, pierden
su forma vertical, extendiéndose con temblores de pasión.
Las lámparas de mis ojos destellan fulgores verdes encendidos
de amor, culpables y queriendo ofrecerse a Dios; siguen
ansiosos la sombra de oro envuelta en el torbellino refulgente
de fuego eterno.
Belzebuth, arcángel del mal, por qué turbar el alma
que se torna a Dios, el alma que había olvidado las fantásticas
bellezas del pecado original.
Belzebuth, mi novio, mi perdición…

Leyendo poesía en Nunca Jamás,
Ember.

2 comentarios:

Fiona | 5 de julio de 2009, 16:35

me encanto ember.no tenia el paler de conocerla a esta poetisa.......
y por lo que escribio ,era super revolucionaria.............
buen comienzo de semana.........y cuidense alla de la gripe .......aca desastre ,trabjao con barbijo!
besos
fiona

Aglaia Callia | 18 de julio de 2009, 17:53

Hola, no había leído nunca nada de esta poetisa. El poema que colgaste es hermoso. Qué trágica su vida, pero tal vez eso la haya hecho más fuerte. En fin...
Muy buen post y el blog es una maravilla. Estoy votando aunque nunca deje mensaje, es que me gana la timidez, pero a ver si me animo, ustedes son tan fabulosas que a veces una se intimida...
Besos, cuídate.